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Pasa un tiempo y encontramos a Perceval en la corte del Rey Arturo, ahora festejado como el máximo representante de la caballería de su época, joya de la caballería, premio del alto amor, sin tacha alguna. En la cúspide de su fama aparece en la corte una figura grotesca, estrafalaria, mitad mujer, mitad animal, montada en un caballo que rechazaría cualquier caballero. Frente a toda la corte increpa a Perceval, él ha deshonrado a la caballería y a la corte del Rey con su presencia, es cobarde, indigno, despreciable, ya que como ningún otro tuvo la oportunidad de asistir a la cena del Santo Grial, ver el cáliz , la lanza que sangra, el sufrimiento del Rey, y no preguntó. Ahora es un condenado, ya que pudiendo sanar la herida del Rey con su pregunta no lo hizo. Es ahora un maldito. Luego ésta mujer, Kundry, se aleja. Perceval hace lo mismo, dice a la Corte que después de ver y escuchar a Kundry no le queda otro camino que buscar el Castillo del Grial y formular la pregunta.

Pasan cinco años de un camino lleno de sufrimiento, peligro, lucha, y finalmente de desesperanza o desesperación. No encontró el camino al castillo. Desespera y reniega de Dios. Así cabalga un día por un bosque nevado con frío intenso, congelado dentro de su armadura. Se encuentra con un grupo de peregrinos, hombres, mujeres, niños y niñas pobremente vestidos y descalzos, con velas encendidas en sus manos, orando o entonando cánticos religiosos. La profunda piedad de éstos peregrinos, su devoción, su fe, producen en Perceval la ruptura. Se entrega al dolor, llora, su corazón se abre, suelta las riendas y permite que el corcel tome el camino que quiera, y éste que es un caballo del Grial lo conduce directamente al castillo.
En el castillo Perceval formula la pregunta, el Rey sana, renuncia como rey y Perceval es coronado en su lugar. Manda llamar a su esposa Kondviramur que ha dado a luz a mellizos uno de los cuales es Lohengrin, el famoso hijo de Perceval cuya historia nos relata Wagner en su obra homónima.

La leyenda también describe el origen de ésta corriente del Santo Grial: En una lucha cósmica entre Lucifer y el Arcángel Micael (San Miguel) éste asesta a Lucifer un fuertísimo golpe con su espada a consecuencia del cual de la corona de Lucifer se desprende su piedra preciosa más valiosa. Por ello Wolfram von Eschenbach dice que El Grial es "una piedra" llamada "Lapsit Exillis", lo que comúnmente se entiende como "ex caelis", o sea "del cielo". Esta piedra preciosa de gran tamaño, caída a la Tierra., es tallada y ahuecada, formando un bellísimo cáliz, que luego es usado por el Cristo Jesús para brindar el vino en la Última Cena. Al morir en la Cruz, José de Arimatea recoge la sangre del Cristo Jesús en el Cáliz. Por haber sepultado a Cristo en su propia sepultura José de Arimatea es condenado a morir encerrado en un torre sin alimento ni agua. Una vez en la torre se le aparece un ángel quién le entrega el cáliz en custodia. Todos los días aparece una paloma que deposita una hostia en el cáliz.

Veinte años después durante un levantamiento del pueblo judío contra los Romanos, éstos reconquistan Jerusalén, encuentran la torre, la abren y allí se halla José de Arimatea perfectamente conservado con el único alimento de la hostia o del que brindaba el propio Grial. José de Arimatea se rodea de unos pocos discípulos y siguiendo las instrucciones del Ángel funda una corriente del cristianismo esotérico que con sus contenidos y ritos es llevado por él a través del norte de África hasta España, Islas Británicas y Francia, Provence y zona de los Pirineos aproximadamente donde finalmente parece localizarse. A un sucesor de José de Arimatea, Titurel, los ángeles le encomiendan la construcción del Castillo que albergará al Grial, y a sus caballeros. Este es el castillo "Munsalväsche" (Montsalvat) Monte de la Salvación, al que se ha querido identificar con la última fortaleza de los Cataros, "Montsegur". Pero Montsalvat no es un lugar físico sino espiritual, y solo puede llegar a él aquél que ha sido seleccionado o elegido, así en la obra Lohengrin de Wagner el héroe en el relato del Grial dice..."en país lejano, inaccesible para vuestro paso, hay un castillo...."

Aquí en un momento se levanta el velo y concuerdan leyenda e historia, ya que el personaje de Titurel es identificado con el Rey de los Godos de España, Teodorico, vencedor junto a los Romanos, de Atila rey de los Hunos en la batalla de los campos Cataláunicos, salvando de ese modo a la incipiente cultura cristiana de su época.